Jueves, 23 Mar 2017
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  • La Fed le pone proa a la suba de tasas (con mano de seda)

    Se mantiene la perspectiva de tres ajustes en 2018 con el objetivo de largo plazo en el 3%

    Quedan tres ajustes más este año (se esperaban cuatro). Los mercados, de parabienes. Aunque la confianza contagió a China (subió la tasa) y se aguarda la movida en Europa. El fin del dinero fácil.

    O Yellen cumple. Elevó un cuarto de punto la tasa de fed funds al rango de 0,75%-l% anual. Es la tercera suba, y no será la vencida. Y, créase o no, los mercados festejan. La Bolsa salta como un resorte. Dentro y fuera de Wall Street. La capitalización global creció 1,4 billón de dólares en la semana (con la ayuda extra de las elecciones holandesas). La tasa corta aumenta, vendrán otras dos subas más en el año, y las tasas largas se hunden con placidez. La tasa de diez años, que picó nerviosa en punta y toreó los máximos de 2,64%, respetó el `techo` de diciembre, y desensilló calma, el viernes, en 2,50%. Los mercados emergentes (acciones, bonos y monedas) son una fiesta. También el oro, el cobre, el platino, el paladio, y el cacao (o la mayoría de los commodities). El champán no cotiza en Chicago, pero allí nada trepó más que el jugo de naranja: + 5,2%.

    ¿Que la Fed corre detrás de los acontecimientos? El párrafo anterior prueba lo contrario, que los acontecimientos se precipitan detrás de sus decisiones. ¿Que la Fed no se atiene a una norma estricta, definida de antemano, como la regla de Taylor (que hoy prescribiría una tasa de fed funds tres veces y media más alta)? No. Lo suyo es `Taylor made`, sastrería a medida, con un zigzag de puntadas no siempre previsible. Pero, vistas las alternativas en acción, muy eficaz. Que no todos están de acuerdo, basta con preguntarle a Neel Kashkari, titular de la Fed de Minneapolis, único disidente del cónclave, quien prefería dejar las tasas como estaban porque nada relevante cambió desde la última reunión y en ese entonces el consenso convino esperar a junio. ¿Qué más le vale a Yellen que no se frustre la maniobra o recibirá la factura cuando expire su mandato en febrero? Nada mejor para el presidente Trump que ella le cuide las espaldas, oficie de árbitro creíble y pueda decir que una suba de tasas, o dos, o tres, o ninguna, es la receta apropiada, y que nadie lo discuta y las expectativas se aferren a su discurso como si fuesen las tablas de la verdad. Porque si Trump instala al timón a uno de los suyos perderá un ancla invalorable. ¿Que cómo puede ser que la Fed nos vacune y ni los niños lloren? Ocurre que es una inyección de confianza. Yellen & Cía. apuraron la decisión de junio, porque confían en la robustez de la economía, y, más aún, en su resiliencia en caso de shock adverso. Piano, piano se va lontano. La Fed de Yellen, en un mundo de escasa visibilidad, cultiva el paso a paso. El truco para subir las tasas y provocar un rapto de alegría es simple (de describir). La entidad mantuvo todo lo demás constante. Habrá tres ajustes de tasas en 2017, y no cuatro como era (y es) dable esperar. Y no se tocó el mapa de puntos: habrá otros tres retoques en 2018 y se preserva la noción de equilibrio de largo plazo en el nivel del 3%. No hay urgencias. Yellen es de correr los obstáculos antes de tenerlos en frente. La inflación, que opera en alza, es una meta y no un techo para la Fed, aclaró. Y la meta del 2% es simétrica. O sea, así como la inflación anduvo largo tiempo por debajo del 2%, ahora podría vagabundear por encima, y ni lo uno ni lo otro significa incumplimiento de sus deberes. Teléfono para Sturzenegger: no nos pisaremos el poncho por culpa de la meta. Recordar que la Fed tiene un objetivo dual, y también debe velar por el pleno empleo. Sin embargo, en los últimos siete años no pudo satisfacer ninguno de los dos y no por ello perdió su credibilidad. ¿Qué cabe esperar de la Fed en lo inmediato? Piedra libre para todos, deducen los mercados. Hasta que nos avise que toca la próxima sesión.

    ¿Es el mundo del revés? Al contrario. La Fed encontró por fin el caminode regreso a la normalidad. Y, como dijimos, con la economía en su mejor condición desde 2010, es un camino asfaltado, sin traqueteo, de tránsito rápido. Y la confianza es contagiosa: el Banco de China, trascartón, también subió sus tasas. Y Europa, después del urnazo favorable en Holanda, también se enfrascará en el debate. Es el adiós global al dinero fácil. Con fe y con esperanza. Y aunque no secrea, sin trauma a la vista. Teléfono para Sturzenegger: no nos pisaremos el poncho por culpa de la meta. La Fed tiene un objetivo dual: inflación y empleo.

     

    Ámbito Financiero