Viernes, 15 Dic 2017
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  • Wall St. al ataque con fe en los balances

    La inoperancia de la Casa Blanca quitó de escena a la reforma tributaria

    Reconoció la titular de la Fed que la próxima suba de tasas sólo procederá si la inflación repunta. Igual, el destino no está escrito.

    No fue fácil. Hubo que capeare! temporal. El `Rusia-gate`, y el brusco traspié de las acciones tecnológicas de moda, provocaron resbalones que pusieron el temple aprueba. De la mano del repliegue sostenido de la inflación, que se hunde mes ames y toma distancia de la meta del 2%, resurgieron las dudas sobre la economía. La inoperancia de la Casa Blanca quitó de escena a la reforma tributaria (y otras promesas del presiente Trump). La FED subió las tasas cortas a mediados de junio y trascartón las tasas largas se desmoronaron como si se hubiese dañado un nervio crítico por el exceso de celo. La porfía con el pesimismo de los bonos solo concluyó con la aparición de una legión de banqueros centrales con Mario Draghi del BCE a la cabeza- que juróy perjuró que la economía global avanza a píe firme, más allá de alguna debilidad temporaria. Bastó que esta semana, Janet Yellen, la mandamás de la FED, reconociera a su paso por el Congreso que !a próxima suba de tasas sólo procederá si la inflación repunta para que se soltaran los bríos de Wall Street. Y el estreno de la temporada de balances inyectó una dosis extra de con fianza. La historia se repite: el S&PSOO y el Dow Jones Industrial arrasaron con los viejos récords como el que enterró un síndrome de abstinencia. El NASDAQ corre de atrás, con las acciones FANG (Facebook, Apple, Netflixy Google) otra vez pujantes, presto a tomar la posta. Y el mundo acompaña. La capitalización bursátil global -encaramada por encima de los 76 billones de dólares-estampó máximos flamantes.

    ¿Aquí no ha pasado nada? Es al revés. Pasó de todo. Y es así, lo que no mata, fortalece. No hubo Sell in May sino un mayo vibrante, pero junio fue una larga travesía en el desierto. No se temía un mercado bear, sí una corrección, después del rally formidable que se desató desde comienzos de noviembre tras la victoria electoral de Trump y que no había sufrido interrupción. Si no era una corrección de manual -una merma de al menos 10% contabilizada desde los récords (sin superar el 20%)- quizás una media porción. Sin embargo, llovió, tronó y relampagueó, y no se produjo. Gentileza de Yellen mediante, ni bien salió el sol la Bolsa dio dos pasos a I frente y coronó una nueva cumbre.

    Arrimarse a la estación de balances permite cubrir las espaldas. Wal I Street ya orejeó las cartas. Sabe que tendrá una buena mano. La sequía de la rentabilidad es cosa del pasado. Las ganancias por acción del S&P500 crecieron el 14% interanual en el primer trimestre. En el segundo, se proyecta un aumento del 7% que, según el patrón de costumbre, podría estirarse al 10% cuando se terminen de difundir los números. Las compañías suelen guardarse el as de una sorpresa positiva y sacarlo de la manga a último minuto. Este viernes, JP Morgan, Citigroup y Wells Fargo le dieron el puntapié inicial a la temporada. Nunca en la historia de los EEUU un banco había ganado tanto dinero como Morgan en un solo ejercicio: 26,5 mil millones de dólares. Fueron tres muy buenos balances, pero no impecables, y, créase o no, las cotizaciones de los tres bancos cayeron mientras, a la par, la Bolsa escalaba a grandes alturas. Es una ironía que el escenario propicio que deslizó Yellen en el Congreso -una suba de tasas más lenta y acotada- implique también, para la banca, un ascenso menos pronunciado de sus ganancias por intereses. Como se ve, jugar con naipes marcados no garantiza el éxito. El destino no esta escrito. Y las compañías de energía - que proyectaban multiplicar por 7 sus utilidades de un año atrás - pueden protagonizar otra carambola adversa. Más que las ganancias del trimestre, lo importante es la visión del negocio haciadelante.Yenfuncióndelacaída reciente de los precios del crudo allí pueden acumularse con rapidez nubarrones fuera de pronóstico.

    El mercado bull, que ya cumplió 8 años de vigencia, se preserva intacto. Caro como el mejor. Si se usa la métrica de Robert Shiller, que compara el precio del S&PSOO y las ganancias ajustadas promedio de los últimos 10 años, el mercado alcanzó una relación de 30. Desde 1871 ello ocurrió sólo en dos ocasiones: 1929y 1999. Ninguna de ellas terminó bien. A los inversores no parece preocuparles. Ya se sabe, esta vez es diferente. ¿Aquí no ha pasado nada? Es al revés. Pasó de todo. Y es así, lo que no mata, fortalece. No hubo Sell in May sino un mayo vibrante, pero junio fue una larga travesía en el desierto.

    Ámbito Financiero